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Sábado, 25 de noviembre de 2017

Aparición
Aparición de la Virgen María, en el Centro Mariano de Figueira, Minas Gerais, Brasil, a los videntes Fray Elías del Sagrado Corazón y Hermana Lucía de Jesús

Con toda la alegría de Mi Corazón, hoy estoy aquí, llevando en Mis Pies una gran Rosa de Luz construida por las oraciones de todos Mis hijos y por el cariño de todas sus almas.

He venido con este símbolo, queridos hijos, el de la Rosa a Mis Pies, para que sepan que es posible establecer la Paz y que la Fuente de la Paz de Dios no tiene límites ni fronteras en este Universo.

Esa paz se amplía aun más en las naciones del mundo y en los continentes, cuando los corazones invocan la paz, de corazón. Eso permite traer hacia la Tierra las incansables leyes de la Gracia y de la Misericordia de Dios.

Esa Paz, que es bendita y pura, que proviene del Corazón del Padre Celestial, es la que permite redimir los corazones y retirar de los abismos a las almas que están perdidas.

Hoy, el ofrecimiento de sus oraciones ha permitido, queridos hijos, que por intermedio de Mi Inmaculado Corazón, la Paz llegara a grandes regiones del mundo, en donde millones de almas la necesitan para poder sobrevivir, en estos tiempos.

Los invito, queridos hijos, para que sigan construyendo desde sus almas y corazones esa gran cadena de luz por medio del poder y de la fuerza de la oración. Es eso lo que evitará muchas cosas en el mundo y que corran muchos peligros.

La oración del corazón, queridos hijos, mueve el Universo de Dios, y especialmente, Su eterno Corazón. El Padre se conmueve, siente el amor de Sus hijos, escucha sus corazones y derrama Su Gracia y Su Misericordia sobre el mundo para que más almas sean beneficiadas por el establecimiento de esta divina Paz.

Hoy también vengo a aquí, queridos hijos, para mostrarles más intenciones de Mi Corazón, que en verdad son Voluntades del Padre que Él expresa a través de Mi Espíritu, para que Yo las transmita a todos ustedes.

¿Quieren escuchar Mi pedido?

Deseo, en el mes de diciembre, queridos hijos, volver a Argentina.

Esta vez, como Mis hijos, preparen el camino para que Yo pueda estar allí, descender y estar entre Mis hijos que más Me necesitan.

Hoy quiero decirles, queridos hijos, que la propuesta que hoy les trae Mi Corazón, es que quisiera estar en Mar del Plata y en la ciudad de Bahía Blanca, junto a Mi Hijo y a San José, para que en la sagrada triangulación de Nuestros Sagrados Corazones, se puedan evitar muchas cosas y los corazones, así como ustedes, puedan crecer en la fe, en el amor y en la confianza del Plan del Creador; eso permitirá que las almas sean conducidas por el camino de la Fe, de la Redención y de la Luz y no sean apartadas de los caminos de Cristo, Nuestro Señor.

Esta propuesta que hoy les traigo, en verdad será un gran misterio para sus corazones, que su Madre Celeste, San José y Jesús revelarán cuando estén allí presentes, para llevar adelante la Sagrada Misión que Dios nos encomendó.

Necesito estar en esas dos ciudades junto a Mi Hijo y a San José, para poder cumplir el designio de Dios, para poder manifestar Su Voluntad y para que todas las almas que allí se congregarán, de alguna forma, también se puedan unir a la Divina Voluntad de Dios, que ayudará a esa nación, así como a las naciones del mundo.

Como nunca antes, queridos hijos, su Madre Celeste ansía volver a Argentina, porque el Cono Sur, debe estar protegido y amparado por mucho tiempo más, a través de Nuestros Sagrados Corazones.

Por eso, en esta noche los invito, con toda la amorosidad de Mi Corazón de Madre, a que preparen el camino de Nuestros Sagrados Corazones, para que pronto podamos estar en Argentina durante el mes de diciembre.

Quisiera decirles a Mis hijos de Argentina que estoy con cada uno de ellos en este momento, compartiendo su dolor y su angustia, disolviendo a través de Mi Luz y de Mi Gracia todo lo que esa nación está enfrentando en este tiempo.

Pero la fortaleza de sus corazones y de sus oraciones abrirá las puertas para la Misericordia de Dios y Dios podrá estar presente por intermedio de Nuestros Corazones, llevando Su Plan de Paz en el mundo, no solo en Argentina, sino también en todo el Cono Sur, así como venimos peregrinando, queridos hijos, en estos últimos meses, por Chile y Argentina.

Los Sagrados Corazones en este ciclo de fin de tiempo, vienen a fortalecer el espíritu de las naciones, para que las almas estén protegidas y sepan en dónde colocar sus pies en estos momentos críticos, en donde es urgente y necesario tener discernimiento y sabiduría, para dar pasos seguros por el camino de la Luz, por el camino de la Verdad y sobre todo, por el camino de la Transparencia.

Los invito, queridos hijos, a acoger este, Mi Llamado, así como han acogido en sus corazones todas Mis súplicas e intenciones.

De forma recíproca, su Madre Celeste y Universal hoy también acogerá sus intenciones y pedidos, elevándolos al Padre Celestial, para que Él derrame Sus Gracias sobre ellos y sus vidas participen de la Misericordia de Dios y de los verdaderos milagros que Nuestro Padre, que está en los Cielos, puede realizar en sus corazones y en todas sus familias.

Agradeceré, queridos hijos, que como siempre han hecho, acojan este Mi Llamado, porque es importante. En verdad les digo, es importante.

Muchas cosas inexplicables acontecerán en esta Tierra, de ahora en adelante. Y Yo les vengo a enseñar, hijos Míos, cómo lidiar con esas situaciones, entregando al Padre, en oración, cada acontecimiento de este mundo. Vengo a enseñarles a ser protectores del espíritu de la fe y del Plan de Dios, para que, de esta forma, sepan estar siempre atentos, para que la Voluntad del Padre sea la única que se establezca en esta Tierra.

Hoy, hijos Míos, con Mi Corazón delante de sus ojos, vengo a abrir los ojos de sus corazones, para que se unan a Mí, en oración, por este planeta. Aunque no comprendan gran parte de Mis pedidos, vengo a pedirles que se unan a Mis intenciones, porque Yo también estuve en un corazón humano, y muchas veces, no comprendí la Voluntad de Dios, pero la cumplía, porque sabía, tenía fe, de que este es el único camino a seguir.

Cuando estén a Mi lado, podrán comprender todas las cosas y ver el diseño completo de Dios en sus vidas. Mientras tanto, hijos Míos, solo deben caminar en la fe, seguir Mis pasos de peregrina, para que este planeta no se pierda, para que su humanidad no se confunda, sino que siempre haya corazones despiertos para establecer la paz, el amor y la fe.

Hoy, hijos Míos, los invito a ser partícipes de un Propósito superior. Ya aprendieron a amar a Mi Inmaculado Corazón. Ya Me abrieron las puertas de sus casas y de sus vidas. Ahora necesito de ustedes algo mayor, porque Yo los convoqué para una misión planetaria. Son muy pocos los que escuchan Mi llamado y se disponen verdaderamente a seguir Mi Voz.

Por eso, delante de corazones simples, espíritus puros, que aman a Mi Inmaculado Corazón, les pido oraciones por este planeta, por América, para que la paz se establezca en todos los corazones.

Que Mis hijos despierten y no se dejen engañar. Las necesidades de este mundo son muchas, así como las necesidades de sus corazones. Yo los conozco y los escucho. Sé que vinieron aquí no solo para servir, sino para encontrar la paz que Yo les traigo. Y Yo les doy esa paz para que la multipliquen, para que ella se expanda más allá de sus casas, de sus familias, y que a través de sus oraciones, hijos Míos, Me acompañen por este mundo tan necesitado de fe, tan necesitado de la unión con Dios.

De esta forma les quiero enseñar que la Voluntad del Padre es amplia, y cuando sus corazones se unen al Corazón de Dios, en nombre de toda la humanidad, pueden establecer Su Propósito en este mundo y Él triunfará.

Por eso, hijos amados, aunque no comprendan y desconozcan los acontecimientos de la Tierra, cuando estén delante de algo desconocido, solo oren, entreguen sus corazones a Dios en nombre del planeta, y permitan que Su Propósito se establezca. Porque esto es lo que más necesito hoy.

Sigan Mi llamado. Sigan Mis pasos de peregrina. Porque Mis Pies aún deben llegar a muchos lugares en este mundo, porque la humanidad lo necesita. Los Reinos de la Naturaleza lo necesitan. Y este planeta, hijos Míos, aún necesita de Mi presencia, hasta que sus corazones maduren y por sí mismos aprendan a escuchar la Voz de Dios y a seguirlo con la intuición del corazón, con la verdad de sus almas.

Extiendo Mis Brazos y Mis Manos en señal de cruz, Me coloco en esta noche sobre el Cono Sur para establecer la Voluntad de Dios y no la voluntad de los hombres.

Deseo que todos Mis hijos acompañen a su Madre Celestial en este simple pero importante pedido, por medio de las Peregrinaciones por la Paz. Yo vengo a enseñarles, queridos hijos, a atravesar los tiempos y a apartarse del dolor y del sufrimiento, porque a través de ustedes Yo puedo traer la Gracia de Dios y la Misericordia.

Es así que en esta noche vengo a depositar una nueva Gracia en sus corazones, especialmente en aquellos hijos que hoy se consagrarán a Mi, que harán votos de oración perpetua hasta el fin de sus días.

Quisiera que a los pies de este escenario se coloquen los que hoy se consagrarán a Mi Corazón Inmaculado, y de esa forma, no solo consagraré a esos hijos, sino también a todos ustedes. Los volveré a reconsagrar en Mi Corazón, sabiendo que es necesario ampliar la confianza en Dios y renovar los votos del corazón en unión a Mi Corazón Maternal.

Colóquense a los pies de este escenario para que Yo los pueda bendecir.

Deseo que traigan agua para bendecir.

A los hijos que hoy consagraré, vengo a comprometerlos a vivir en la Voluntad de Dios, por medio de acciones de caridad, de oración y de servicio para con sus semejantes.

Ese es el voto que hoy harán Conmigo, sabiendo que es necesaria, en todo este planeta, la expresión del Amor de Dios, por medio de los corazones orantes y de las almas servidoras que están unidas a Cristo.

Hoy, con la autoridad de Mi Amado Hijo y del Padre Celestial, vengo a establecer esta consagración, confiando en las virtudes y en los potenciales de sus corazones y almas.

Y así como en la sagrada gruta de Massabielle, en Lourdes, hoy, su Madre Celeste bendice este agua, para que ella multiplique Mis Gracias más allá de sus corazones y vidas, más allá de las naciones y de todos los continentes.

Que el planeta, por medio de esta bendición, sea abrazado en el Amor de Dios, en la Gracia de Jesucristo, Amén.

Mientras son bendecidos, queridos hijos, por este agua bendita, hoy quiero escuchar el himno de su consagración como Hijos de María.

Invito a todos a ponerse de pie para que también canten en la renovación de sus votos, el himno de su reconsagración.

Con la alegría de sus espíritus y almas, con el gozo de Mi Vida y de toda Mi Existencia,Yo les agradezco queridos hijos, por haber llegado aquí en peregrinación de Paz, de Amor y de Unidad.

Deseo, en una próxima vez, volver a encontrarlos aquí, para que estemos unidos al Corazón de Dios.

Les agradezco y los bendigo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nov

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Lunes, 13 de noviembre de 2017

Aparición
Aparición de la Virgen María, en el Centro Mariano de Figueira, Minas Gerais, Brasil, al videntes Fray Elías del Sagrado Corazón

Cuando el árbol se está secando, debe ser regado con una lluvia de Amor y de Gracia, para que pueda sobrevivir y siga sirviendo a Dios, así como Él lo ha pensado.

Por eso, queridos hijos, deben cuidar de lo que tienen, de todo lo que Dios les entregó con Su más cálido Amor, con Su más infinita Misericordia.

Rieguen el Árbol de la Vida, porque él ya se está muriendo.

Este es Mi Mensaje para hoy: Abran los ojos, abran los corazones y sientan el misterio que les revelo.

El Padre Me ha enviado para que sientan en sus corazones Mi Palabra. Renueven su vida, renueven sus votos y no perecerán.

Ahora, queridos hijos, llegó la hora, llegó el gran momento de que, desde ustedes, nacerá la fuerza interior, para poder superar todas las cosas. Les dimos las herramientas, los preparamos como instrumentos, les enseñamos a batallar y a fortalecer la vida del espíritu.

Por eso, queridos hijos, en esta noche les pido, por amor al mundo y a la humanidad, que salgan de lo que es estático y permanente. El planeta necesita de vidas misioneras renovadas, que asuman en estos tiempos el Plan del fin de los tiempos, porque Dios así lo necesita para poder curar esta Tierra, para poder sanar esta humanidad.

Que su fuego interior no se borre. Que su fuego interior renazca con cada nueva oración.

Perciban en esta hora, queridos hijos, el gran mensaje de su Madre Universal. Deseo que sus corazones nunca se cansen de decir “sí” a Dios.

Deseo de sus corazones, corazones incansables y perpetuos, que caminen firmes y decididos hacia los pasos que Dios les indica dar, en estos tiempos.

Yo los invito, queridos hijos, a renacer todos los días en el fuego del Amor, a vivir a través del Amor y por el Amor. Eso los tornará libres, librará sus cadenas, cortará sus amarras y ya no existirán obstáculos para que sus almas se unan a Dios completamente.

Ayer, en el mensaje entregado durante la noche, Yo los invité a prepararse para un nuevo tiempo. Hoy los invito, queridos hijos, a preparar sus consciencias para los tiempos que llegarán. Ya no solo basta orar con el corazón.

Ahora, queridos hijos, debe nacer de sus seres la verdadera súplica del corazón, fervorosa e interminable, la que les permitirá atraer la Gracia de Dios y toda Su Misericordia, para que siempre salgan triunfantes, así como salió Mi Hijo, triunfante después de la Cruz, victorioso después de Su Muerte, glorioso después de Su Resurrección.

Yo los llamo a encarnar en ustedes las Sagradas Enseñanzas, ya no pueden ser teóricos. Hoy deben estar en práctica en forma permanente y plena, porque eso ayudará a la humanidad, aunque no lo parezca.

Por eso vengo como una Madre bondadosa e incansable, a repetirles siempre el mismo mensaje. Vivan en el Amor, queridos hijos, y sus vidas siempre resplandecerán. Vivan en el Amor y sus amarguras terminarán. Vivan siempre en el Amor y lo que es incurable en ustedes, pronto se curará.

Deben confiar en todo lo que Yo les digo. Esta Obra en el planeta aún debe continuar adelante. Por eso deseo, queridos hijos, que en esta hora aguda del planeta, sus corazones estén decididos a seguir el Propósito Mayor, que Dios les entrega por medio de Mi Inmaculado Corazón.

Quisiera, en este momento, que tomaran Mis Palabras con regocijo, con una profunda alegría de poder estar transformando sus seres, de tiempo en tiempo y de ciclo en ciclo, no dejando nada sin transformar; viviendo una transformación permanente y continua, para que sus corazones no se cristalicen, sino que vivan en la renovación que les trae Mi Hijo, por medio de Su Llama misericordiosa y piadosa.

Replanteen en sus vidas, queridos hijos, lo que han decidido vivir aquí, en este lugar que Dios les entregó con Amor y Misericordia, a fin de redimir sus consciencias, y a fin de redimir esta humanidad, que todavía se ha decidido a no escuchar a Dios.

Por eso escuchen Mi Mensaje. Que Mi Palabra resuene en sus corazones, como ha resonado muchas veces. Que Mi Palabra los pueda curar, los pueda renovar, pueda retirar de sus espíritus y consciencias lo que aún está resistente y no se ha transformado.

Decídanse, queridos hijos, por el Camino del Amor y de la Transparencia; por el Camino de la Fidelidad, que hoy les he enseñado en el mensaje de apertura.

Queridos hijos, los necesito tener cerca de Mi Corazón, para que Yo pueda seguir viniendo al mundo, por ustedes y por todas las almas, por millones de almas que necesitan más que ustedes de la ayuda de la Luz y de la Misericordia de Dios.

Quisiera que para el día del encuentro con Mi Hijo, sus corazones estén renovados y que Mis Palabras hayan sembrado las semillas de la Luz, de la Cura, del Perdón y de la Redención. Están a tiempo de cambiar su destino.

Hoy, así se los digo, queridos hijos, porque Me cabe, como Madre de la Misericordia, decirles la verdad todo el tiempo. Eso ayudará a que la Obra continúe adelante; para que más naciones en el mundo reciban la misma oportunidad y la misma Gracia que han recibido sus corazones en los últimos años, en los últimos tiempos.

Que su fuego interior no se apague. Que su fuego interior transforme lo que aún no se ha transformado, porque allí podrá vivir Cristo finalmente, dentro de sus moradas, dentro de sus internos; y hará de sus vidas, nuevos apóstoles, Nuevos Cristos, nuevas consciencias, que han pasado por la Redención y por el Perdón.

Hoy, colocando Mi Mano sobre Mi Corazón, les imploro, queridos hijos, que escuchen Mi Mensaje con amor y con alegría. Al menos háganlo por esta humanidad, por los Reinos de la Naturaleza, por este planeta herido, que aún debe alcanzar la Luz y la Redención.

Eso es todo lo que hoy les quiero decir, porque continuaré adelante, con Mis ejércitos de Luz, los que están en los Cielos, y también los que están aquí en la Tierra, para que comprendan la magnitud de Mi Amor por cada uno de ustedes.

No Me cansaré de consagrar a los Hijos de María, aquellos que son consecuentes en el camino de la oración, del servicio y de la entrega, como los que hoy consagraré aquí, a los pies de Mi altar.

Que vengan aquí los Hijos de María, aquellos que hoy harán votos con Mi Corazón Inmaculado.

Eso es todo lo que hoy les quiero entregar. Eso es todo lo que hoy les quiero decir, sabiendo que Mi Corazón, que es amoroso y eterno, nunca se cansará hasta conseguir de ustedes y de la humanidad, lo que Dios necesita para estos tiempos: Preparar la Tierra, sembrar la Tierra, para que los frutos algún día puedan surgir y repueblen esta Tierra de nuevos códigos de Luz y de Amor.

Hoy consagro estos hijos, estos hijos de Dios, que están a los Pies de Nuestra Señora de las Gracias, para que reciban el Fuego renovador de Mi Corazón, la Paz de Mi Reino Celestial y la cura para sus vidas, a fin de que se establezca el triunfo del Amor de Dios en cada corazón humano, que debe resucitar a la vida del espíritu, a la vida del amor, a la vida de la unidad y de la unión con Dios, por los siglos que vendrán.

Voy colocando Mi Mano sobre ustedes, haciendo una imposición de Amor. Yo les traigo el Reino de los Cielos, en donde se vive el júbilo y la alegría, por siempre estar en Dios, dentro de Su Divina Consciencia, viviendo en Su Corazón eterno, que es un afluente de Amor y de infinita Misericordia.

Hoy les traigo la Misericordia de Dios, queridos hijos, para que puedan reflexionar, sin miedos, sin perturbaciones, sin dudas, porque así sus corazones, que son tan pequeños y semejantes al Mío, alcanzarán la Cura y la Redención.

Yo los bendigo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Y ahora que son Mis hijos consagrados, que brote de sus voces el Himno de su consagración, para que todos los Hijos de María que se han consagrado a Mí en diversas partes del mundo, hoy renueven sus votos con Nuestro Señor Todopoderoso, para que Cristo esté aquí, en Su Divina Omnipresencia, en sus corazones y vidas, y así se establezca la Redención. Amén.

Me elevo al Cielo y les agradezco por responder a Mi llamado.

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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