Domingo, 12 de febrero de 2017

Vigilia de Oración
Aparición de la Virgen María durante la Vigilia de Oración por la Paz en las Naciones, el 12 de febrero de 2017, en el Centro Mariano del Niño Rey, Teresópolis, Rio de Janeiro, Brasil al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón

Quiero que esta casa sea conocida en el mundo entero, para que los niños de cualquier parte del mundo tengan un lugar como este para poder restaurarse.

Miren en Mis Brazos al Niño Rey, que lo he traído para ustedes en este día, para que lo glorifiquen y lo honren, porque es este niño interno, el que hoy debe nacer en ustedes, para que Mi Obra en este lugar se cumpla; así es como lo ha escrito Dios en Sus libros más sagrados del Universo.

Hoy derramo Mi Gracia nuevamente sobre este lugar, sobre esta tierra de los esclavos, para que ellos también sean liberados y encuentren la paz que el hombre blanco le ha quitado con su ambición y con su poder.

Es este niño interno en ustedes, el que mantendrá la filiación Conmigo.

Cuando ustedes no estén en ese niño interior, Yo no podré estar fácilmente cerca de ustedes. Imiten la inocencia de los niños que viven aquí y ustedes, seres adultos, alcanzarán el Reino de los Cielos, como ellos lo alcanzan en cada tarea diaria que realizan.

Así también Me ayudarán, queridos hijos, a que el Niño Rey, no solo nazca en ustedes, sino que también renazca en todos los niños del mundo que sufren la separación de las familias, la incomprensión de sus padres y que son víctimas de la guerra, de la explotación y de la venta de cada una de sus almas, por las manos impuras de Mi adversario.

Quiero tener en Mis Brazos a todos los niños de mundo, así como hoy los tengo a ustedes, a nivel espiritual e interior, para entrar en Comunión con el Padre, que hoy los escucha, después de Su gran Silencio.

Él envía a Su Mensajera para que sus corazones estén listos y así, puedan ver todo lo que llegará a la humanidad. Por eso los Centros Marianos son importantes para Mí. En ellos estoy construyendo una consciencia nueva, que aún los seres humanos no han vivido, ni siquiera en el principio de la humanidad. Así podrán comprender, queridos hijos, por qué pedí la terminación de esta Casa de Oración. Es para que Yo pueda dejar aquí, como en cada Centro Mariano, los ángeles de la redención de la humanidad, que no solamente trabajarán aquí, a las puertas de esta Casa, sino también con la consciencia humana, que se resiste a la transformación del corazón y de la vida.

Sí, son ustedes, queridos hijos, penetren el misterio de sus niños internos.

Podrán ayudar a muchas almas del mundo que ofenden a Dios y que tienen sus corazones cerrados a la Verdad del Cielo, que de tiempo en tiempo se aproxima para hacer madurar a la humanidad, por medio de las Leyes de Dios y del cumplimiento de Su divina Voluntad.

Yo quiero estar aquí, al igual que estuve en Nazaret. La Nueva Tierra es un pesebre para Mí. Cada Reino que aquí vive y que es ayudado diariamente, representa para Mí la regeneración de todos los Reinos de la Naturaleza, de todos los Reinos del mundo, que sufren las consecuencias del hombre de superficie. Cada acto de amor que viven con ellos en estos tiempos finales, repercute ampliamente en la consciencia de los Reinos Menores. Cada gesto de amor que emiten hacia esos Reinos Menores, permite a la esencia de los Reinos poder dar un paso en su evolución, a pesar de lo que ellos están viviendo en estos tiempos.

No es por acaso, que Yo mandé en auxilio a los misioneros a Chile. La población de ese país debe despertar a lo que nunca ha visto. Deben sentir en sus corazones lo que es verdaderamente importante, para que abandonen lo que es superficial y muy terrestre.

Los Reinos se han ofrecido a Dios, para sufrir por la humanidad. ¿Saben lo que eso significa, queridos hijos, después de todas las transgresiones que ellos viven?

Los invito a dar pasos por medio de actos de amor, de caridad, de entrega y sobre todo, de misericordia. Quiero que en este lugar y en todos los lugares del mundo, sean islas de salvación, no solo para la consciencia humana, que tanto necesita de cura, sino también para la cura de los Reinos. Cura que se dará a partir de la rendición del hombre de superficie ante los Reinos Menores, que son muy ultrajados en estos tiempos.

Estoy invitando, queridos hijos, a todos los que no viven aquí a que abran sus manos a la vida de servicio; así, podrán abandonar el poder superficial, la ilusión de la materia, la indiferencia, la omisión. Y serán libres, plenos en el Espíritu de Dios y en Su infinita Misericordia, para que de esa forma, la esencia de los Reinos de la Naturaleza sea ayudada por toda la raza humana, que tanto le debe en estos tiempos.

Si las almas despertaran al servicio de los Reinos, tal vez Mi amado Hijo no vendría en el momento más agudo de la tribulación, porque no sería necesario que la humanidad sufra todo lo que se sigue generando, día a día, sin consciencia, sin amor, sin consentimiento.

Aquí, en este lugar y por medio de esta Casa de Oración, de la consciencia del espíritu de este Centro Mariano, quiero acoger a los Reinos de la Naturaleza, en esencia, en amor y en compasión. Quiero crear a través de esta Casa una nueva arca, que ayudará a todos los Reinos del mundo, inclusive al Reino Dévico, que se está apartando a los mundos internos de la Tierra, porque no encuentra respuesta de la humanidad.

Por eso necesitaré ir de nuevo a Asia, después de haber aparecido en Japón. Necesito que esas consciencias humanas que allí viven, reciban el amor que reciben sus corazones día a día; que no haya juicios, ni tampoco condenaciones. Que esos corazones, tan indiferentes a Dios, puedan aprender a amar con la ayuda de todo el Occidente, que ahora, en estos tiempos, le debe la ayuda a esa parte de la humanidad, después de todo lo que le ha dado el Oriente: los principios de su vida espiritual, que enriquecieron la consciencia humana y la posibilidad de encontrar el camino de la compasión y de la Misericordia de Dios, antes de que encarnara Mi Hijo Jesús en el mundo.

Cristo vino a dar continuidad a la tarea que hizo Buda. Y hoy, esas dos grandes Consciencias se unen para retornar a la humanidad, en el momento más agudo de la transición de la Tierra.

Quiero que despierten a los que vendrán, no con temor ni tampoco con desánimo. Necesito que sean seres conscientes; que sean servidores plenos, que aman cada día más los errores del mundo, las injusticias, los ultrajes y las indiferencias. Necesito que amen como Yo los amo, para que se puedan comprender mejor, vencer las barreras de la inercia y trascender los obstáculos, a través del amor de sus niños internos. Son invitados a crecer interiormente, porque así, el Padre Eterno podrá derramar Su Voluntad sobre sus consciencias.

Con esta síntesis que hoy les traigo, queridos hijos, necesito que en este nuevo ciclo, por medio de este mensaje que hoy les entrego, puedan meditar en los pedidos que Mi Corazón hoy les emite, que son los pedidos de Dios para esta humanidad de superficie.

El Arcángel Rafael será el Guardián de este Centro Mariano, pues Sus Rayos poderosos de Cura deben ser invocados para que las almas se rediman y reencuentren el camino hacia la luz, que es el único camino entre todos los caminos que existen; el camino de retorno a Dios, el retorno a Su Voluntad, Su Misericordia, hacia Su Amor.

Ahora, queridos hijos, en la humildad que emana Mi Espíritu, en la pobreza de Mi Alma, los invito a orar Conmigo para la concreción, para la manifestación y la materialización de este cuarto Centro Mariano, porque después de este, Europa deberá tener el suyo, para poder servirse de ese Centro Mariano, del Espejo de Amor que allí abriré sobre Portugal, para los tiempos finales.

También los invito, queridos hijos, así como hicieron con Centroamérica, México y Estados Unidos, a que en el mes de mayo Me acompañen a Europa, pues en el centenario de Mis apariciones en Fátima, habrá una expansión espiritual y planetaria, única, imprescindible e importante para toda Europa, hasta China.

Vengo así a evitar la catástrofe humana en estos tiempos. ¿Comprenden así la importancia de Mi llamado? Así como siempre lo han comprendido: con el esfuerzo, con la fe, con la adoración y sobretodo con la gratitud de estar trabajando Conmigo, Su Madre Celeste, por este Plan de redención previo a la venida de Cristo.

Él debe encontrar estos lugares, estos Centros Marianos, para que la humanidad lo pueda ver. Primero la construcción es espiritual y por último material. Todos los planos deben estar unidos, para que la máxima Voluntad del Todopoderoso descienda sobre ustedes, así como descendió sobre Mí, con la anunciación del Arcángel Gabriel.

Oremos por la paz y para que este niño nazca en el mundo, a partir de este lugar, que debe ser fuente de vida, de alegría, de renovación y de cura para las almas.

Ese corazón que han construido dentro de esta casa, es la intuición de algunas almas, sobre el descenso de la Consciencia Trina. Eso significa, queridos hijos, que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, puedan estar aquí, hasta que se cumplan los mil años de paz.

Sé que no comprenderán lo que hoy les digo, pero no necesito que lo comprendan. Necesito, queridos hijos, que a partir de este ciclo, lo vivan como algo que ya está realizado en sus espíritus y en la consciencia de la humanidad.

Cada Centro Mariano ha sido designado para recibir un aspecto de Dios. Aquí será El Shaddai, Aquel que atrae la conversión de la materia para que surja el espíritu renovado, por el soplo del Espíritu Santo.

Vamos a llamar a El Shaddai, queridos hijos, a través del Espíritu Santo.

Cantemos los nombres de Dios, las claves más sagradas del Universo, para que El Shaddai hoy descienda sobre esta casa.

Roguemos a Dios. Imploremos por Su Misericordia, por todos los Reinos, por todas las almas, para que finalmente nazca el Niño Rey en los más simples de corazón.

Les agradezco por responder a Mi llamado. Mañana vendré en la Gloria de El Shaddai para que lo honremos eternamente. Que así sea. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.