Viernes, 17 de agosto de 2018

El Sagrado Llamado
Aparición reservada de Cristo en el Centro Mariano de Aurora, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús, para ser transmitida durante el Sagrado Llamado, en el Centro Mariano de Figueira, Minas Gerais, Brasil

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Después del último ocho de agosto, muchas más situaciones en el planeta y en su humanidad ya fueron definidas.

Ahora es momento se asumir el Plan y de llevar adelante la misión que Dios encomendó para cada uno.

Es hora de vivir ese Plan de una forma incondicional y permanente, eso abrirá las puertas entre los Universos, para que se pueda concretar el Designio de Dios.

Pero aún hay compañeros Míos, que no han comprendido lo que eso significa, y  la importancia que tiene, en este tiempo, vivir ese Plan de Dios.

Cuando les digo que todo se ha definido, es porque todo se ha definido.

Después de haber recibido ese impulso mayor, es hora de llevar adelante la parte que les corresponde.

Las puertas hacia el conocimiento sagrado se abrieron en estos últimos días, y ese conocimiento sagrado deberá seguir fluyendo en este planeta, para poder instruir a esta humanidad.

Por eso es tiempo de vivir el Plan de Dios y de no interferirlo.

Es hora de llevar adelante lo que está escrito en el Corazón de Dios; es hora de cumplirlo y de manifestarlo.

Por eso, Yo los invito día a día a revivir los pasos de Mi Sacrificio para que se puedan fortalecer, y aún más, para que se puedan unir a Dios.

En esa unión perfecta que puede existir en cada uno de los seres, podrá darse esa unión con el Universo, y así establecerse esa hermandad que ya debería existir sobre la superficie de la Tierra.

No es hora de traer preocupaciones ni interferencias a la Obra de Dios.

Cada servidor sobre la superficie de la Tierra ya es consciente de lo que debe cumplir ante ese Divino Plan, que con fuerza se aproxima en este tiempo a la humanidad, con el fin de poder renovarla y redimirla.

Mientras hay situaciones en el planeta que cada día están más graves, Yo los invito, invito a Mis compañeros a asumir su responsabilidad; a llevar ese Plan adelante de la mejor forma posible y con la mayor dedicación, para que sus corazones no se enfríen cuando los acontecimientos más difíciles se aproximen a este mundo y a esta humanidad.

Deben aprender a revertir el caos del fin de los tiempos.

Deben aprender a sumergirse en la sabiduría y a salir, día a día, de las cosas superficiales, para que la indiferencia no los alcance, para que la ignorancia no los ciegue; al contrario, para que la luz, que viene de la sabiduría, los ilumine y los conduzca por el sendero que Yo he construido para cada uno de ustedes.

No detendré Mis Pasos en aquellos que no quieran cambiar.

Seguiré adelante con los perseverantes y con los valientes, con los que se dispongan a vivir Mis Mandamientos y Mis Comandos.

Daré a cada uno de esos seres la dirección del Plan, la conducción perfecta de esa Obra, para que en la Tierra  se pueda manifestar y materializar.

Es hora de percibir, compañeros, que el mundo está en un colapso grande y que la humanidad no está aceptando la realidad, porque se sumerge, día a día, en las modernidades para poder escapar de la realidad y de la verdad que se presenta ante los ojos de la humanidad.

Es hora de atraer hacia la Tierra el Propósito de Dios; es hora de aprender a  construirlo con los ejemplos y con el servicio.

Es hora de aprender a vivir los designios del Maestro, para que en la Tierra se pueda reflejar la verdad en los corazones que se han donado a Mi encuentro.

Yo los invito a  revivir Mi Sacrificio para que puedan recuperar los códigos que necesitan y así, aprender a sobrevivir en estos tiempos, en donde cosas cada vez más inexplicables se verán y sorprenderán a todos.

Yo los llamo a poner atención a su fortaleza interior.

Yo los llamo a la disciplina de la oración y del servicio por los demás, para que abunde en sus corazones el Amor de Dios, para que ese Amor también los conduzca y los guíe por el camino que ya he designado para cada discípulo Mío.

No pondré Mis Manos en el lugar donde no Me quieran llamar.

No intercederé por aquella alma que no Me quiera invocar.

La libertad de los seres aún sigue siendo la prueba grande de estos tiempos, lo que aún cambia los acontecimientos y lo que aún pone en riesgo muchas cosas que la ignorancia humana  no percibe.

Si comprendieran en verdad lo que es la grandeza del Universo y su infinidad, muchas actitudes ya no estarían en Mis discípulos.

Es hora de amar el sacrificio como algo sagrado.

Es hora de llevar adelante la Obra por Mí, y por nadie más.

Deben percibir, compañeros, en dónde han colocado sus pies y en qué camino se encuentran, para que los que están en Mi Camino, sigan caminando y para que los que se han desviado puedan retornar pronto por esta senda que Yo les ofrezco hacia Mi Corazón, que es el refugio de los que perseveran, de los que son constantes y pacíficos.

Aún hay mucho que reparar en esta humanidad, aún hay  mucho que servir en este planeta.

Las almas están clamando por ayuda y los Reinos están gritando por alivio.

Es hora de hacer algo diferente a lo que se hace diariamente.

Es hora de atraer desde el Universo lo que la humanidad necesita, para eso deberá haber representantes en la Tierra de Mi Llamado y de Mi Mensaje. Deberá haber almas consecuentes que comprendan lo que les estoy pidiendo, y lo que les estoy solicitando, de tiempo en tiempo.

Aún hay mucho por hacer, compañeros. La Obra de Dios no se detendrá por nadie; pero sí, se ampliará por la adhesión de todos.

Necesito que comprendan y sientan Mi Corazón gobernante.

Necesito que reciban este impulso con la mayor gratitud del corazón; porque lo que no puede suceder es que estén ajenos a la realidad de estos tiempos, y a la emergencia que vive este planeta, día tras día.

Necesito forjar en ustedes una definición, para que sepan cuál es el camino que seguirán en el próximo ciclo.

Este último ocho de agosto atrajo impulsos importantes, que casi la mayoría supo aprovechar; pero espero que en el próximo ciclo se sepa aprovechar la Palabra de la Jerarquía, que ya está acabando.

Cuando se cumpla el último mensaje y se pronuncie la última palabra, todo sucederá y deberán tener sus bases bien cimentadas para poder soportar los nuevos tiempos que llegarán.

Los animo a ese desafío de asumir lo que nunca asumieron, de vivir lo que nunca experimentaron, de hacer lo que nunca consiguieron realizar; pero Yo los ayudaré, Mi Presencia es incondicional y eterna.

Anímense a asumir su talento para el fin de este tiempo, y así construirán el camino para Mi segundo retorno a la humanidad.

El Maestro y el Pastor separa en el establo la paja del trigo; porque ya es tiempo de vivir la hermandad, la que se construirá con la unidad inquebrantable, la que se elevará con la oración permanente, la hermandad que se realizará con la ayuda de todos, así, Yo tendré más apertura en sus corazones para poder obrar y trabajar.

Les traigo el impulso de algo Mayor y desconocido.

Les traigo la oportunidad de vivir nuevos atributos y de llevar en sus corazones Mis Palabras, para que sean parte de sí, y así, sean parte del mundo, de una Nueva Humanidad.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.