Domingo, 1 de abril de 2018

Sagrada Semana
Aparición de Cristo Jesús durante la Sagrada Semana, en el Centro Mariano de Figueira, Minas Gerais, Brasil, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón

En el silencio vengo a hablar a un mundo que no escucha y que aún no responde a Dios, como Él tanto lo espera.

En el silencio hago entrar a los creyentes al Templo de la Adoración de Dios. Por eso ha sido muy provechoso para Mí, que hayan traído a Mi Altar, el símbolo de la Santa Arca.

Hoy entran a la Casa del Padre por intermedio del Amor del Hijo. Hoy están ante los sagrados Tronos de Dios y de las Resplandecientes Consciencias, los Hellel, que celebran en este día la victoria de la Resurrección de Cristo en todas las consciencias, en todos los planos y en todos los universos.

No hay partícula, vida o vibración que no reciba este impulso crístico en este momento. Al contrario, Mi Obra se expande en el plano espiritual en donde todas las almas son irradiadas por los poderosos códigos de Mi Resurrección.

Por eso han entrado al Templo del Padre, a Su sagrada Casa de Adoración, para que al igual que los ángeles del Cielo veneren y contemplen el divino Propósito guardado en la Sagrada Arca de Dios.

Desde los primeros profetas hasta Moisés conocieron el misterio de esta sagrada Arca, que viviría su gran síntesis con la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. El Propósito de Dios sería completado con la máxima experiencia de Amor que ha sido guardada en el sagrado Banco del Conocimiento Divino, presente la sagrada Arca de Dios, vigilada y guardada por los ángeles del Universo.

Hoy Jesús, el Cristo, abre el Arca de Dios con la autoridad divina, para que los más sublimes principios de la Creación desciendan sobre todas las esferas, todos los mundos, todos los universos, y a las consciencias, en espíritu. Para que en omnipresencia, se interrelacionen entre sí y exista entre las esencias la sagrada comunicación con Dios, con el poderoso afluente de Su divino Propósito, el cual el mundo aún no conoce completamente por su ignorancia, por no colocar la debida importancia en las esferas superiores del Universo en donde, en verdad, el Propósito reina eternamente.

Hoy está aquí el Hijo Solar, el mayor Ángel entre todos los ángeles del Universo, que ha entregado toda Su Consciencia y existencia a la Creación, para que las almas despierten al Propósito Divino.

Están ante el sagrado Templo de la Adoración de Dios. Dichosos serán los que se postren ante Él, en reverencia. Y por más que no comprendan esta ciencia divina, solo con escucharla y aceptarla serán merecedores de la iluminación por intermedio de los Dones del Espíritu Santo.

Hoy los sagrados conocimientos de la Fuente son revelados y las esferas sublimes se unen a la Tierra, para que la consciencia planetaria sea elevada y expanda su consciencia en la Creación, siendo sucesores del sagrado Conocimiento de Cristo, por intermedio de Su Pasión, Muerte y Resurrección.

La sagrada Arca de Dios se revela al mundo de la oscuridad, para que las almas salgan de los abismos y encuentren la Luz del Infinito, en donde reina la Paz y el triunfo de Dios.

Que las esencias reverencien la Sagrada Arca de Adonai, Emmanuel y Abba, para ser dignos de este acontecimiento y merecedores de Su Misericordia.

Alabaremos y honraremos a Aquel que todo lo creó en el principio, porque es Él quien renueva las cosas de tiempo en tiempo; porque lo que vivieron ayer, no lo vivirán hoy y lo que hoy viven Conmigo, no lo vivirán mañana.

Por eso cada acontecimiento de Dios es único para la Creación. Cada vez que el Padre Eterno emana Su Pensamiento divino, por intermedio de Su Corazón purísimo y noble, toda la Creación se detiene para sentirlo y escucharlo en su interior y hacer digna, en sí misma, Su divina Palabra.

Que se abran las puertas de los Universos Mayores y que despunten hacia el Universo las esencias que están dormidas. Que cada ser pueda reconocer su misión y propósito en este tiempo, a fin de que la ilusión mundial sea vencida y triunfe la Obra del Creador, nuestro Dios.

Cantaremos los Nombres del Padre y elevaremos nuestras consciencias hacia dentro de Su Templo Sagrado de Adoración para que cada ser, por un instante, esté ante la Sagrada Arca del Padre, ante los divinos conocimientos del Universo, muchos de los cuales surgieron de esta humanidad, por las experiencias de amor y de elevación, antes, durante y después de Cristo.

Que cada Nombre de Dios sea reverentemente alabado, para que no solo suenen palabras, sino que repercutan vibraciones sutiles en todos los planos de la consciencia y en todos los espacios del mundo interior, a fin de que sean Uno con el Padre y el Padre sea Uno con ustedes, en este tiempo de sufrimiento planetario, en donde la cura es urgente en la humanidad.

Cantemos…

Con cuidado y armonía encenderán las velas, para entrar en reverencia al Templo de la Adoración de Dios y ofrecerán esa Luz por todas las esencias del mundo que están dormidas, por todos los enemigos, los no creyentes, los que se han apartado de Dios por sufrimiento o dolor, para que las almas recuperen la esperanza de estar en Cristo.

Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra Tuya bastará para sanarme. Amén. (x5).

En la sagrada Arca de Dios se encuentra la vida, la vida que se originó en el principio, desde el momento en que el Padre pensó en crear criaturas tan semejantes a Él, que pudieran sentir y vivir como Él siente y vive; que pudieran expresar altos grados de amor, mayores a los que Él vive; que pudieran servir, donar a toda la Creación sus vidas, a fin de que se realice Su Plan de manifestar, algún día, Su Gran Confraternidad.

El Padre pensó en todo, en lo que haría y en lo que sucedería.

Sus divinas emanaciones fueron depositadas en el Arca de la Alianza, las cuales fueron conocidas después por los Profetas y los Grandes Patriarcas, quienes tomaron conocimiento de ese Legado Divino.

El Arca de la Santa Alianza es inmaterial. Su más pura vibración se encuentra en el Universo Divino, en donde la Vida Eterna existe en el eterno presente.

En el Arca de la Santa Alianza está el Propósito de Dios para el plano espiritual, mental y material.

Es la propia Arca de Dios en el Templo de la Adoración, la que emana de forma constante y eterna los Sagrados Principios pensados por el Creador.

Con la pureza de intención podrán aproximarse al Arca de la Santa Alianza y con la llave de la obediencia podrán abrir su gran Cofre de Luz.

Imiten a los Resplandecientes Seres del Universo Celestial, que en permanente adoración y alabanza, ante el Templo de la Adoración de Dios, se recogen en el Amor de Cristo para vivir los Dones y las Gracias que el propio Padre Celestial deposita en ese sagrado Terafín de Dios.

Por eso nadie es digno de entrar en la Casa de Dios, solo aquel corazón que es sincero y verdadero, y que en absoluta confianza e incondicional amor, se une a Su Creador y a la Creación.

Estar ante las puertas del Cielo no es como entrar por la puerta de sus hogares todos los días. En este tiempo cada movimiento divino es único, preciosamente pensado y meditado por Dios para que todo se cumpla.

Repitamos: 

Sagrada Arca de Dios
que emanas la vida, 
únete a nuestra esencia 
que despierta a la nueva vida.
(tres veces)

Si solo hacen esa oración, simplemente con pureza de corazón y de intención, estarán recibiendo la Luz de la Sagrada Arca de Dios y así, se aproximarán al Divino Propósito, el que los renovará de tiempo en tiempo, sobre todo en los tiempos de crisis.

Llamen a la sagrada Arca de Dios con reverencia, con el respeto interior que Ella merece, porque estarán tocando a la puerta del Padre Celestial, por medio de esta sagrada Llave que hoy les entregué.

El Arca de Dios es un símbolo de la eternidad y de lo perpetuo. En Ella se guardan los Tesoros de la Creación y del planeta, de la vivencia sagrada de los Designios de Dios por las criaturas de este mundo, de todo lo bueno que han alcanzado los hombres a través de los tiempos y lo que han podido manifestar como propósito de Dios a través de los siglos.

En la sagrada Arca de Dios también se encuentra el Corazón Espiritual de Cristo, así como el sagrado símbolo del Cáliz, el que guarda no solo la Sangre derramada por Jesús en la Cruz, sino el divino Cuerpo luminoso de Cristo, bajo la forma de la Eucaristía; así como también las Tablas de la Ley y de los primeros Mandamientos que nuestro propio Padre Eterno dictó para Moisés; así como las nuevas Leyes que regirán a la Tierra y a la futura humanidad, después del Apocalipsis.

Sigamos en adoración y en recogimiento, ante el Templo de la Adoración de Dios.

Para terminar esta Sagrada Semana y antes de la consagración del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, así como del aceite que ungirá hoy a los enfermos, hagamos una nueva oferta para Dios a través de la canción del Sagrado Cáliz del Señor.

Hoy quisiera de todos los presentes, que hicieran este máximo ofrecimiento a Dios, en reparación del Corazón del Altísimo por los pecados del mundo y las ofensas de los hombres, para que los sagrados códigos de la Sangre de Jesús sigan siendo irradiados por el Cáliz del Señor guardado dentro del Arca de la Santa Alianza.

Los escucho.

Podemos colocarnos de pie.

Todavía estamos delante del Templo de la Adoración de Dios y con el Arca de la Santa Alianza abierta, por el propio Cristo.

Ponemos nuestras manos en señal de recepción.

Hoy han participado de la transustanciación de los elementos de una forma consciente y verdadera, no queriendo nada para sí, sino el mayor bien para todo el Universo y la Creación.

Es así como hoy sus esencias completaron un ciclo después de todos estos días, en donde esos tesoros, depositados en lo más profundo de sus seres, deberán dar sus frutos para este próximo ciclo, en la compañía amorosa y prodigiosa de la Obra de su Maestro y Señor, Jesús, Cristo.

Hoy, como Hijo Solar, cierro este encuentro y que esta Luz que viene del Cielo y es desconocida por los hombres permanezca en sus espíritus, a fin de que se manifieste el Propósito de Dios en sus vidas y sean merecedores, algún día, del Reino de Dios.

Para que Yo pueda elevarme al Cielo y no solo llevar su amor, su gratitud y su sinceridad, para que Yo pueda recogerme con los ángeles del Cielo dentro del Templo de la Adoración de Dios, vuelvo a pedirles una canción que une a los seres y a los ángeles, a los hombres y al Universo en una sola comunión: “Aleluya”.

Los bendigo en este día de la Resurrección de su Señor y por los méritos alcanzados delante de Su Muerte y Su Pasión en la Cruz, reciban la Paz y que esta Paz repercuta en el mundo para siempre.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En poco tiempo diré que sucederá en el próximo tiempo, en la próxima Sagrada Semana. El Padre tiene planes mayores para eso y luego los conocerán.

Les agradezco.