Ene

15

Viernes, 15 de enero de 2016

Mensajes mensuales
MENSAJE MENSUAL DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN  EL CENTRO MARIANO DE AURORA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Dios, en Su silencio profundo y eterno, ya se ha decidido. El mundo deberá comenzar de nuevo, pero esto no sucederá hasta que todos los bienaventurados despierten en los cuatro puntos de la Tierra y hasta que sea proclamada la venida del Hijo de Dios, por segunda vez.

Ustedes y el mundo decidirán qué paso dar en este nuevo tiempo. La hora ya pasó. El momento indicado terminó, y la Fuente de Mi Misericordia preciosamente estará siendo derramada sobre aquellos que la busquen y en aquellos que la clamen para sus hermanos. No habrá otra salida, compañeros, que recurrir a Mi Sagrado Corazón, herido y lastimado por los hechos del mundo que se precipitan en la consciencia humana, día tras día.

Hoy Me encuentro en el lugar en donde prediqué y proclamé la enseñanza del Padre Nuestro, en donde pronuncié las bienaventuranzas para todos, para todas las almas, a lo largo de los tiempos. Al menos complazcan Mi Corazón viviendo una bienaventuranza; que ella sea verdadera, espiritual y profunda en sus vidas, que ella se refleje en sus rostros y manifieste la verdad que muchos necesitan. El mundo no entiende, está ciego, sordo y cerrado a escuchar. Ustedes tienen las llaves para abrir las últimas puertas por donde Yo podré entrar para salvar a los que restan en esta travesía sin fin del Armagedón.

Quisiera que hoy colocaran sus cabezas en el suelo para suplicarme por aquellos que no suplican, que nada piden y que se vanaglorian todo el día. Beban de la Fuente de Mi Humildad y dispónganse a reconocerla, pues será la base de la humildad que los hará libres y así podrán caminar seguros hacia el Reino de Mi Padre.

No pierdan tiempo, compañeros. La última barca está pasando y eso deben anunciarlo a la humanidad. Mi última barca de Misericordia está queriendo recibir a los que deben refugiarse en Mi Espíritu y en Mi Divinidad. Al menos cumplan con la petición de darme a conocer al mundo verdaderamente por medio de sus ejemplos y acciones de caridad que alegran Mi Corazón lastimado.

Desde este Monte Yo emito nuevamente Mi petición para el mundo: sean bienaventurados y vivan las bienaventuranzas que son Leyes preciosas. La intercesión de Mi Divina Misericordia para los tiempos de hoy aún está vigente para todos. Construyan en sus corazones el verdadero templo que necesitan para poder recibirme en espíritu durante la hora más crucial, en la que los corazones se desesperarán por no haberme buscado a tiempo. Deberán ser aquella Luz para el mundo que muchos necesitarán. No una falsa luz, sino una luz verdadera, que brille en el corazón, para las almas más carentes. Así Yo podré derramar Mis Rayos sobre aquellos que nunca Me han encontrado. Realizaré prodigios en los corazones que Me acepten para vivir su redención.

El dolor de Dios es incalculable para el mundo y la humanidad. El dolor de Dios no puede ser medido porque está dentro de Su Corazón, Corazón que ha creado todas las cosas para este mundo, para todo el Universo. Se han preguntado: ¿qué es lo que siente Dios de este mundo, que ha sido tan bendecido y dichoso por medio de la obra del Padre Eterno?

Compañeros, saben que la humanidad se desvió de la Ley y lo hace cada vez más, sin consciencia, ni sabiduría. Por eso Yo vengo a buscar, de los menos preparados, los frutos más preciosos, que deben ofrendar a los pies de Mi altar, para que Yo los pueda ofrecer al Padre Celestial, como última intercesión. Si sus corazones no cambian, el mundo no cambiará, porque el mundo ya ha escuchado la Voz de los Mensajeros de Dios y pocos la entienden en humildad.

No vengo a pedir lo imposible a nadie. Ustedes ya lo saben, y muchas veces se los he dicho. Vengo a buscar algo que desconocen. Vengo a buscar algo que está dentro de ustedes y que pertenece a la Creación, para la manifestación de Su Obra en todo el Cosmos. Por eso les muestro Mi Sagrado Corazón, como Vuestro Señor Misericordioso, para que sigan Mis pasos en dirección a la Casa del Padre, en donde reinan todos Sus Proyectos para esta humanidad.

¿Quién querrá ser depositario de los verdaderos tesoros del Cielo, si aún los corazones están llenos de otras cosas? Su vacío interior es imprescindible para los tiempos que vendrán. Las formas y las experiencias deben estar en la base de Mi Misericordia para que todo se pueda concretar así como Yo lo tengo previsto desde el principio. Yo Soy el Señor de la Misericordia, Soy Vuestro Pastor.

Hoy vengo a dar Mi última palabra al mundo, pues los corazones ya Me escucharon. Necesito de la pureza e inocencia de ustedes para realizar Mis Obras. Así desterrarán al viejo ser y surgirá el verdadero espíritu que ha venido a este mundo para servirme dentro del Plan de Dios. No puedo hacer este ofrecimiento a todos, pues los corazones tienen sus grados de amor, aún para ofrecer al Cielo. Pero ustedes que tienen la Gracia de recibirme y de escucharme, ¿qué están esperando? Yo dije que no vendría a buscar sus destrezas, sino los talentos de sus espíritus inmateriales; los talentos de sus moradas, de su verdadera tarea ante el Padre Celestial.

Adonai Me sigue encomendando al mundo, aún más en estos tiempos difíciles. Pero los que no consiguen amar a sus hermanos, que replanteen sus caminos, pues no hay tiempo que perder. El mundo necesita de mucha ayuda y no de conflictos, pues estos ya son suficientes y eso también hiere al Corazón de Dios. No pierdan la fuerza interior para la transformación y abran las puertas a la vida eterna, en donde reside lo verdadero, lo que los hará libres en el próximo tiempo.

Hoy estoy sobre el Monte de las Bienaventuranzas aún esperando que los 144 mil despierten y lleguen a Mí para ofrecerme el fruto que han trabajado. Maduren sus consciencias a través de la determinación y del sacrificio por los demás. Eso los hará conquistar el Cielo y no se perderán en las cosas superficiales. Sigan Mis pasos con cuidado y atención, no quiero que tropiecen o que caigan al suelo, aunque eso sucederá hasta la próxima vida. Pero Yo vengo a levantarlos de donde siempre se colocan por su propia decisión.

Mis tesoros no pueden desperdiciarse, Mis perlas preciosas no pueden perderse entre las manos de los distraídos. Las joyas que Yo les entrego son únicas, son las mismas que Yo recibí antes de venir y encarnar en la Tierra; son las mismas joyas que Mi Madre y San José recibieron para concretar el proyecto de la Sagrada Familia. Las joyas son las virtudes de la santidad, de la consagración y de la vida elevada. Eso es lo que ha perdido el mundo completamente en este ciclo, pero ustedes no pueden perderlo. Si eso sucede, ¿qué será de Mi Proyecto?

No quiero dejar de ver al mundo con Mis Ojos de misericordia. No tienten a su Dios, no lo desafíen. No quiero mirarlos con Ojos de justicia. Por eso vine al mundo y sufrí la agonía en el huerto Getsemaní en la absoluta soledad y abandono. Por eso fui entregado como Ser Divino por treinta y tres monedas. ¿Ustedes no Me entregarán? ¿Ustedes no querrán cambiarme por nada? Espero que así no sea.

Mi Espíritu los colma pero también los corrige. Necesito de ustedes una vida y un ejemplo que nunca vivieron en ninguna etapa del mundo. Por eso vengo en este momento para reunirlos en Mi Cenáculo de amor y de compasión.

Fui humillado y castigado por la humanidad. Fui flagelado y martirizado por cada uno de ustedes hoy presentes en este mundo. Si Yo no Me hubiera ofrecido en confianza, ¿cómo hubieran podido conocer Mi Sagrado Corazón, que es la propia manifestación de Mi Divina Misericordia y de Mi Gloria? Yo les di a conocer Mi Misericordia en el siglo pasado, pero muchos no la buscaron de verdad. Por eso, en este año de misericordia les vuelvo a abrir la puerta para que muchos más se congreguen y sean rescatados por la Luz misericordiosa de Mi manso y pacífico Corazón.

Ahora les doy a conocer Mi Gloria para que puedan elevarse un poco más, pues la Gloria de Mi Corazón los alcanzó con Mi muerte en la Cruz cuando derramé agua y sangre, Rayos de Misericordia para salvar al mundo. Mi Corazón se glorificó cuando dejó de latir como corazón humano. Sientan y piensen por un instante todo lo que vivió Mi Corazón durante la Pasión en tan poco tiempo. Y a pesar de los ultrajes, de las indiferencias y de los castigos aplicados directamente a Dios en Su Hijo Amado, la Misericordia de Mi Corazón, la Gloria de Mi Espíritu no los abandonó. La Gloria fue lo que permitió Mi Ascensión a través de Mi Misericordia. Yo tuve que ascender a la Casa de Mi Padre porque ya era el tiempo y ustedes no podían acompañarme, pero ahora en Gloria vuelvo de la Casa de Mi Padre para recordarles el compromiso de que el Proyecto aún no ha terminado y no se ha cumplido.

No busquen entender Mis Misterios, guárdenlos en el corazón, en donde verdaderamente residen todas las cosas, donde vive la Verdad de Dios y de Su Origen. Por eso vengo para todos los que residen en Mis núcleos de amor y también para los que Me escuchan con el amor del corazón, para que no desvíen Mis Proyectos, sino para que los cumplan así como están escritos en el Corazón de Mi Padre. Yo vengo a ayudarlos para que eso se concrete y el mundo entero no se pierda en el abismo de la oscuridad que ya lo está abrazando.

Necesito de la igualdad de sus corazones y no de la indiferencia ante los hechos que suceden en el mundo. Podrán sensibilizarse en este momento, pero saliendo de este encuentro, ¿dónde resonarán Mis Palabras? ¿Preguntarán sobre lo que Yo les digo a todos ustedes? ¿Preguntarán en su interior cuál será el próximo paso y camino? Las Leyes se demuestran en las obras de la Luz, en donde Mi adversario no puede actuar. Si están en las Leyes de las obras de la Luz estarán en el camino correcto.

Los vengo a preparar para ayudar a los que más necesitarán, pues el mundo deberá ser abrigado en el corazón de los centros sagrados en el próximo tiempo. Por eso con la Paciencia infinita de Mi Corazón y la Compasión de Mi Espíritu, los espero para que se eleven, para que asciendan, para que suban hasta la cima del Monte de las Bienaventuranzas en donde todo está escrito.

Cristo Jesús Glorificado

Ene

06

Miércoles, 6 de enero de 2016

Mensajes mensuales
MENSAJE EXTRAORDINARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO DURANTE LA 30.ª MARATÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA, EN  EL CENTRO MARIANO DE AURORA,  AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Al igual que los doce apóstoles sentados a la mesa, hoy los tengo a todos cerca de Mí, para colmarlos con Mis Dones de vida espiritual, para mostrarles el Propósito de Dios en estos tiempos de caos.

Yo Soy ese Sol que brilla en las tinieblas de estos tiempos finales. Yo Soy el Corazón Eucarístico para el universo de las almas, para todos los espíritus que están en Dios; pero también vengo por los pecadores, por los que Me dan las espaldas a través de los que Yo envío para entregar Mi palabra de salvación.

Hoy están ante Mi cenáculo no solo con los doce que Me siguieron en el principio para dar el impulso mayor de la cristificación de la humanidad, proyecto que ha sido alcanzado solamente por muy pocos. No pierdo las esperanzas, la batalla no ha terminado y aún la tregua no se ha establecido porque el Apocalipsis no ha pasado y los corazones no conocen lo que sucederá.

Yo vengo a dar fuerza a los mundos internos en donde verdaderamente vive Dios y Su gran experiencia de amor. Mientras las fuerzas del mal se desatan furiosamente sobre el mundo para conquistar los corazones, vengo a establecer, en los nunca vistos, Mi verdadero cenáculo de consagración impregnado por el Propósito de Dios y por Su divino pensamiento en toda esta creación y para toda esta raza.

Si Adán y Eva rompieron con el proyecto, la humanidad tuvo que asumir sus propias faltas a lo largo de los tiempos y de las generaciones. Pero encarné en este mundo para dar fin a esas cosas. Yo Me ofrecí por ustedes en la Pasión y en la Cruz, en la Muerte y en la Ascensión para ser ese hilo de luz que unía todos los mandamientos.

Ahora que ya saben que deben amarse los unos a los otros, deben apoyarse. Deben aprender a sanarse por medio de la experiencia del amor y de la unidad. En eso Mi adversario no podrá trabajar porque no conoce qué es el Amor Verdadero de Dios. Cuando él estaba en el Cielo se confundió y la Ley lo destituyó; será el último que será vencido por la fuerza de Mi propia Sangre cuando retorne al mundo en gloria y en luz.

Mientras eso está por suceder, los buenos cristianos serán perseguidos y los que creen en Mí serán maltratados, no por castigo sino para que hagan como Yo lo hice. En el silencio Me entregué por Amor, por Redención y por Salvación. No deberán pensar quién lo vivirá ni cómo sucederá. En el Corazón del Padre está todo escrito, mas ustedes seres de la Tierra, creados a imagen y semejanza de Dios desde el inicio del proyecto de la Tierra y de la humanidad, pueden cambiar los acontecimientos cuando son verdaderos, puros y humildes.

Los pecados abrazan a muchos corazones que no encuentran consuelo ni salida. Yo les doy la tabla de Mi Misericordia para que la hagan conocer. Esa tabla sustituye a sus faltas en el libro del universo donde todo está escrito, desde el principio y hasta el fin. Yo les dije hace un tiempo que Soy ese Omega que viene a dar final a todas las cosas, pero para eso será necesario pasar por la transición.

Sé que muchos de sus corazones quisieran escuchar palabras de esperanza, pero este tiempo ya fue escrito en el corazón de los profetas, en los pueblos del ayer.

Yo Soy esa estrella que brilla en el universo, que ascendió hacia la casa del Padre para primero retornar en la divinidad de los seres y en los espíritus de los obreros de Dios que trabajan sin cansancio para concretar el Plan. Ya no sufran por sus imperfecciones, solo trabajen para concretar Mis planes y les daré la fuerza de la transformación y de la vida de todo el universo.

Yo Soy ese Sol que viene a anunciarse nuevamente en el fin de los tiempos así como una vez vine a este mundo para morir por ustedes. Yo Soy ese Sol glorioso, ese Sagrado y Glorificado Corazón que les trae la Gracia y la Misericordia; por eso Mi enemigo trabaja para disipar la aspiración de los corazones de encontrar Mi Misericordia y Mi Paz.

Los soldados se forman en las primeras filas del Apocalipsis y el espíritu de todos los hombres se prepara para enfrentar el tiempo final. Quisiera poder decirles todo lo que está previsto, pero la humanidad cambia el destino de las cosas como consecuencia de sus acciones y de sus cometidos.

Deben aprender a amar la voluntad de Dios sin juzgarla ni replantearse si está bien o no. Deben amar la Voluntad del Padre así como Yo la amé y como siempre la amaré porque es una voluntad colmada por el Amor de Dios, por Su Corazón purísimo y noble para todo el universo. La voluntad humana es lo más duro de morir, es la piedra más resistente en el corazón de los hombres y detrás de ella está la soberbia y está la negación.

Vengo a darles el impulso para transformar todas esas cosas, para que no sean los mismos. Vengo a dibujar por medio de sus vidas los nuevos caminos hacia el Señor. Por eso mientras se purifican o cuando se alegran deben agradecerle a Dios, porque en verdad Yo siempre les estaré extendiendo Mi Mano para darles fuerza interior y motivos para cambiar la vida, para cambiar la genética de la Tierra, de toda la humanidad.

Vine a través de Jesús para mostrarles el camino de la superación, de la redención, de la trascendencia. A pesar de estar constituido como un Ser Divino, los apóstoles alcanzaron los mismos prodigios que Yo viví por intermedio del Arcángel Miguel. Si ustedes tienen fe todo es posible y nada se hace esperar. Esa forma de Proyecto de Dios desciende y se realiza en el corazón de todos los seres.

Espero que todas las almas reconozcan Mi Presencia en este lugar en donde la aurora amanece en la vida de cada ser. Dejo en este lugar olvidado, el refugio de Mi Corazón para los tiempos que vendrán y espero que Mis apóstoles tomen partido para cuidar de este refugio que espiritualmente dejo aquí y que servirá para las almas que vendrán a buscar ayuda, así como el santo oratorio de Miguel Arcángel.

Vengo a recordarles la humildad de las cosas en la simplicidad de las formas y en la belleza de lo manifestado. Todos deben ser portadores del espíritu de la armonía y de la vigilancia de todo lo que es sagrado, de los cuidados que eso necesita para que perdure a lo largo de los tiempos.

Todos los orantes tienen la misión, en Mi nombre, de ayudar en la manifestación de los Centros de Luz de las comunidades que Yo establezco, para la gran tarea final. La Figueira debe seguir dando brotes, flores y frutos para que nazcan nuevos Centros de Luz que servirán de apoyo en la transición de la Tierra y especialmente a los grupos de la misericordia que han respondido a Mi llamado en todo este tiempo.

Así podrán ver, compañeros, que cuando ya no estemos más aquí para anunciarles Nuestra palabra, estará Nuestro Espíritu hasta el momento en que retorne a este mundo para volver a redimirlo y encaminarlo hacia la Nueva Humanidad. No habrá otro lugar en la Tierra hacia dónde ir, sino adonde ustedes han trabajado espiritualmente durante tanto tiempo para aprender e instruirse, para crecer en la oración y en el servicio a los demás. Cuando todo esté más difícil, Mi Iglesia extendida por toda la Tierra reconocerá lo que Yo hice aquí, y será tarde para los impíos, para los que dicen ser inmortales delante de Dios.

Dios es el Espíritu de Inmortalidad de ustedes, es el Espíritu Eterno y Omnipresente, así como lo es Su Hijo, que nació del Espíritu de la Inmortalidad para darles la vida eterna y enseñarles a trascender los tiempos por medio del Amor y del Sacrificio.

Instituyo aquí una señal que será vista en el corazón de los que creen no solo por su fe, sino por el amor a lo desconocido, el amor a la superación de sí mismos por Mi nombre santo. Por eso hoy los tengo sentados a la mesa, celebrando esta primera comunión espiritual, en lo alto del Monte Sinaí. Porque recuerden que Yo Soy ese hilo de luz que une los mandamientos.

El próximo mes, espero ver aquí en este Centro a los que dicen estar Conmigo, para implorar por Mi Misericordia para esta humanidad. Pues lo que sucederá con las misiones será importante, y esta obra aquí debe ser apoyada. La Aurora lo necesita, así como Aurora se los ha dado en cada nuevo encuentro interior.

Los grupos de oración deben organizarse para estar el próximo mes en este refugio que Yo les estoy entregando. Así constituiremos una nueva ceremonia de redención para los que sufren en la humanidad y serán portadores de Mis bendiciones paternales.

En este sagrado cenáculo, sobre el Monte Sinaí, encuentro a muchos viniendo hasta Mí para presentarme muchas peticiones. Yo los escucho cuando la oración es verdadera, así como lo ha sido en estos días, en los que Mi Corazón se alivia de los pecados del mundo de los que olvidan al Señor.

Es tanto amor el que tengo para darles que no lo soportarían. Cada gota de sangre derramada en la Pasión, fue una gota de amor por el mundo, por cada una de las almas en el transcurso de los tiempos. Si contaran cuánta sangre derramé en la cruz, en el calvario o en la flagelación, y también en la coronación de espinas, comprenderían cuánto los amo, porque Mi Padre los ama a través de Mí.

Les dejo esta señal y traigo sosiego a sus corazones. En la Luz que proviene del infinito, Yo los bendigo en el Nombre Santo de Mi Padre, la Luz Victoriosa de Su Hijo y en el Poder de los Dones del Espíritu Santo, uniéndonos con lo Alto y lo Superior, renovando su esperanza y fortaleciendo su fe, para poder vivir así como Yo lo espero.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Cristo Jesús Glorificado

Ene

05

Martes, 5 de enero de 2016

Mensajes mensuales
MENSAJE EXTRAORDINARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO DURANTE LA 30.ª MARATÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA, EN  EL CENTRO MARIANO DE AURORA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

¿A qué le temen? Cuando Yo estoy presente la luz reina y la oscuridad se disipa de los espacios más profundos de todos los seres.

¿Por qué temen, Acaso el Poder que Dios Me ha dado no es más fuerte que mil ejércitos? El Poder que viene de Dios es invencible pero no puede ser tentado por nadie. El ángel caído aún no ha salido de su abismo, porque todavía falta que Yo retorne para entregarles Mi Victoria y Mi Paz.

Yo los llevo a todos por un largo desierto, y algunos temen morir en el camino por tanta sed. Yo Soy ese gran espejo de agua, Soy ese oasis que está en la mitad de sus caminos para salvarlos y darles de beber de la última agua de vida que todo salva, que todo redime y que todo sana. Todavía están a las puertas de ese gran desierto que Yo los invito a cruzar a través de las experiencias y de las pruebas. ¿Acaso no confían en que Yo pueda estar allí para ayudarlos?

Hoy estén postrados como Yo una vez lo hice en Getsemaní. La soledad forma parte de la prueba de todos los iniciados. Si Yo que Soy su vida lo padecí, ustedes también, pero no en el mismo grado como Yo lo sufrí por ustedes y por todo el mundo hasta los tiempos de hoy.

No hay hacia dónde escapar compañeros; el Armagedón es la puerta de entrada al Apocalipsis, que muchos creen que aún no ha llegado pero que se desenvuelve de una forma arrasadora en esta humanidad.

Yo Soy ese Sagrado Corazón que los consuela, que los conmueve, que los une con el Padre Celestial. Las espinas de Mi Corazón son la muestra de la gravedad del mundo y de todos sus moradores. El yugo es fuerte en estos tiempos pero no hay que temer, trabajen por Mi Padre y junto a Mí, para servirme en el nombre del amor, del amor infinito.

Hoy se desata en el mundo la gran y primera batalla espiritual que no está en la visión ni al alcance de todos. Por eso he venido en esta noche para confortarlos, para darles de beber de Mi Agua, que no los hará morir sino renacer en espíritu, en unión Conmigo.

Son tiempos difíciles y se volverán cada vez más difíciles, pero necesito que se aferren a Mi Corazón para que puedan estar en el Corazón de Mi Padre. También sufro por tantas crueldades, por tantos desánimos, por tantos pecados; pero Yo morí por ustedes en la Cruz y Me fue concedida la Misericordia de Dios. El mismo Dios se hizo clavar en la Cruz por ustedes para que no se perdieran. Pero esta experiencia parece no ser suficiente para esta humanidad de hoy, que en la consciencia profunda cree que el Maestro fracasó. La victoria está en la fuerza del Amor verdadero e invencible que proviene de la Fuente de Mi Padre y que regenera todas las cosas, las cosas más perdidas.

Si sus caminos alguna vez se desvían de los Míos, sepan que pueden retornar. Cuánto amor tengo para dar a las almas, y pocos lo aprovechan. Cuánto tiempo tengo Mis Brazos abiertos y extendidos hacia ustedes para acogerlos, y pocos Me abrazan. Cuánta paz puedo entregarles, y pocos la buscan.

Les di los Sacramentos, las señales de la salvación para que pudieran vivirlos una y otra vez; porque el cuerpo puede morir pero el alma vive en la eternidad. Es a sus almas que no deben fallarles, es a sus espíritus que no deben lastimarlos por sus acciones, por sus dudas, por su poca fe. Yo sé que muchos no se animan a cruzar este desierto tan extenso y duro. Quien confía en Mi Misericordia se salvará y no estará perdido.

Hoy vengo como el Jesús de la Divina Justicia para el mundo. Mis Manos siguen llagadas por las faltas del mundo, por la soberbia, por la arrogancia, por la falta de penitencia. Pero Yo les doy la fuerza para reconstruirlos, para sanarlos, para renovarlos una y otra vez.

Estoy a las puertas de ese desierto para acompañarlos, pues muchas almas no sabrán cómo caminarlo porque no tienen la guía interior. Pero Yo Soy ese sendero que los llevará al Padre, a la casa del Padre Celestial en donde no existe el miedo, no existe la oscuridad, solo reina el Amor.

Me ofrecí al mundo para que llegaran a Mi Padre, para que ascendieran hacia lo más Alto. Muchas veces sus cuerpos no lo quieren, pero no se amedrenten, todavía el universo es dual, y la experiencia es viva para todos. Pero si existe el amor entre los Míos, nada pasará, porque donde está el amor verdadero y no orgulloso Yo estoy presente. Tal vez no Me podrán ver ni sentir en los momentos más cruciales, pero cuando la batalla esté en pleno auge, Yo estaré presente para apoyarlos.

Viví por ustedes la primera guerra de la Redención a través de la Pasión y de la Cruz. Yo les enseñé cómo hacerlo en el silencio, en la entrega y en la confianza en Dios, pero muchos no quieren hacerlo porque temen fracasar. La no resistencia será su cordial hermana, la que los fortalecerá para vivir las pruebas así como están escritas. Si no se purifican no pueden llegar al Reino de Dios.

Adán y Eva salieron de este proyecto durante el Génesis y desde ese momento, el pecado original se cultivó en el corazón de los hombres y de las mujeres de la Tierra. Llegaron los patriarcas para enderezar los caminos de la humanidad. Llegaron los profetas para anunciar la salvación del mundo a través de Cristo. Llegó María, Vuestra Madre, para acompañarlos en el amor y en la fe; si esa mujer tan simple decidió vivir los poderes del Cielo, abrazándolos con fervor y devoción, aceptando la Voluntad del Padre, ¿por qué ustedes no lo hacen?

Todo lo que se muestra en sus caminos es parte de una experiencia. La santidad es la meta de los Nuevos Cristos, de los nuevos corderos que irán a diferentes mataderos; pero nadie irá al matadero así como Yo fui por cada una de las esencias que le faltaba la paz y la reconciliación. Mi Sangre fue vertida sobre el mundo, y pocos la adoraron; es la Sangre Divina de Dios hecha carne que se entregó por la Redención. La luz de los misterios es para todos sin excepción; los misterios de la Sangre vertida, los misterios de la Cruz, de la Pasión, de la Agonía y de la Resurrección, fueron y son para que el mundo , pudiera dar sus pasos hacia el Señor.

Mientras les hablo contemplo el mundo que agoniza, y otros festejan su propia realización. ¿Qué es más valioso? ¿Que una humanidad se salve o que una nación se desarrolle por sus pobres poderes? Las armas fueron creadas para instigar a los corazones, para crear el miedo y la persecución. Si están unidos a Mí podrán morir pero sus espíritus siempre resucitarán. La victoria se encuentra en el amor, en la unidad que es encomendada por Mi Padre a todo el universo.

Mientras les hablo camino en el desierto junto a ustedes, así como lo hice con los doce para mostrarles dónde se encontraba la verdad. Que sus corazones se pacifiquen, se calmen, que sean mansos y amorosos. Sus semejantes podrán fallar pero su amor no podrá desaparecer. ¿Cómo Yo estaré presente en ustedes si no está la fuerza del amor que todo lo mueve y que todo lo recrea para que las almas crezcan en el Amor de Dios?

Hoy consuelo a los que han caído, los que no consiguen levantarse del suelo por sus propias experiencias.

Hoy los bautizo así como Juan Me bautizó en el Jordán y les confío la alegría de vivir esta experiencia que muchos no comprenden porque es desconocida. No pierdan la esperanza, que su fe no sucumbe, pues hoy el Rey de Dios, el Hijo del Hombre, el Siervo del Altísimo pisa con Sus Pies lo que causa el dolor y la amargura en los corazones, liberándolos de los pecados, de las tentaciones, de los desvíos. Les entrego Mi Fe que es lo que puedo legarles. No dejen de buscarme, pues muchos corazones Me necesitan a través de Mis verdaderos discípulos.

Hoy traigo la serenidad y la calma, pues las batallas no terminarán, y cada vez muchas más almas deberán sumarse para que ese ejército de luz nunca decaiga. Vuestra Madre corre al desierto para refugiarse, así como lo dijo Juan; ustedes también deberán hacerlo antes de que llegue el mal tiempo; muchos se sorprenderán por no haberse preparado.

Por eso, los Sacramentos serán las llaves para entrar en ese refugio, así como la oración y la vigilia. No deben perseguirse, no deben amedrentarse, sino estar al servicio de lo que Dios necesita para la humanidad. Pues en este libro que hoy llevo entre Mis Manos, son pocos lo que se han comprometido, aunque podrían ser muchos más si todos caminaran en la fe.

Yo los amo, los bendigo y los bautizo en la indulgencia concedida por Mi Divina Misericordia.

Adoren al Señor, adoren a Adonai.

Padre, que confiaste a Tu Hijo el misterio del sacrificio por el mundo, ayúdalos Señor para que se vuelvan a erguir en Tu Nombre Santo. Así como enviaste al Huerto Getsemaní a las centenas de ángeles para que Me auxiliaran, así Señor levántalos del suelo cuando caigan. La carne es débil pero el alma es fuerte creada a Tu semejanza, creada en el nombre de Tu Amor. Adonai, nutre los espíritus, eleva a las almas a Tu Reino, a Tu Vida, a Tu Corazón. Disuelve el dolor del mundo, reconstruye Tu Proyecto por aquellos que te escuchan a través de Tu Hijo. Amén

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Cristo Jesús Glorificado

Ene

04

Lunes, 4 de enero de 2016

Mensajes mensuales
MENSAJE EXTRAORDINARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO PARA LA 30.ª MARATÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA, EN  EL CENTRO MARIANO DE AURORA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Cuando estábamos orando la Coronilla de la Divina Misericordia comencé a ver al Maestro muy silencioso, muy introspectivo, caminando por un desierto diferente al de la última vez. En ese momento, el Maestro que era seguido por los apóstoles que estuvieron con Él en el pasado, me mostró que caminaba por regiones de Egipto y que se dirigía hacia un cierto lugar. Hasta ese momento no sabíamos de qué se trataba o lo que Él estaba viendo.

A medida que íbamos orando, Él empezó a subir de a poco una escalera de piedra bien larga que contorneaba una gran montaña. En ese momento Él mostró la imagen de Moisés con los pueblos del desierto de aquél tiempo y en ese mismo lugar. El Maestro estaba haciendo el mismo recorrido, que Moisés había realizado, por esa escalera hasta la cima del Monte Sinaí. Después de un tiempo llegó a la cima y comenzó a mirar hacia el abismo, hacia el horizonte, donde se dibujaban otras montañas y otro desierto alrededor del Monte Sinaí y como por encima, comenzaron a aparecer escenas de varias situaciones del planeta. En una de ellas el Maestro contemplaba en profundo silencio y luego la señaló con Su Mano para que los apóstoles también aprendieran y se instruyeran con lo que Él quería mostrar. En ese momento el Maestro estaba vestido con una túnica de color marrón claro, también tenía como un velo marrón que cubría Su Cabeza y observaba la escena que se desarrollaba: era la situación en Medio Oriente. A partir de esa escena, comenzó a contemplar otras y utilizó la situación que ahora se está viviendo en el planeta para instruirnos un poco sobre eso. En cuanto hablaba, intentaba colocar a través del mensaje a nuestras consciencias en otro punto, como Él decía: “En otro escalón”. Él necesita que todos estemos allí como consciencias, como hermanos para poder ver las cosas con la gravedad como Él las ve.


Lleven Mi Corazón Misericordioso como un emblema para estos tiempos finales.

Desde Egipto, en lo alto del sagrado Monte Sinaí hoy emito para el mundo la sagrada palabra de salvación. He venido a Egipto por segunda vez, después de haberlo visitado cuando era niño con Mi Bendita Madre y con Mi Amado Padre San José. Estoy en el lugar en donde Mi Padre Moisés recibió las primeras instrucciones para el mundo, los Diez Mandamientos. He subido a lo alto del Monte Sinaí con los apóstoles en espíritu de vida para mostrarles lo que en aquél tiempo pasado sucedió.

Vengo en este día de oración para recordarles el legado fundamental al que muchos no quisieron prestar atención por dejarse arrastrar por los pecados del mundo. He subido hasta la cima del Monte Sinaí para reintegrar con Mis propias Manos la restauración de las diez básicas Leyes, las que en estos tiempos de hoy ya no son respetadas.

Cuando Me encontré con Elías y Moisés en el monte de la transfiguración, concluimos una etapa de la enseñanza y esa enseñanza aún está vigente en los tiempos de hoy.

Amarás a Dios por encima de todas las cosas, y Su Pastor complementó en aquél tiempo: amarás a Dios por encima de todas las cosas, y a tu prójimo así como te amas a ti mismo. Esta Ley primera no fue comprendida ni practicada.

Tampoco se vivió el mandamiento: no cometerás adulterio y tampoco el de no matarás. Fue así que el Hijo de Dios se entregó como cordero para ser llevado al matadero y para que todas las Leyes no se precipitaran sobre el mundo. El Cordero fue llevado al más doloroso matadero y en silencio dio la vida por todos.

Por eso hoy, en gloria y espíritu Me encuentro en la cima del Monte Sinaí para recordarle al mundo y a todas las almas que las Leyes básicas no fueron cumplidas por la mayoría, a pesar de que el gran Cordero fue llevado al matadero y entregó Su Sangre por ustedes.

Vengo para darles la señal verdadera de su salvación. Vengo para demostrar que muchos de los que se dicen sabios están equivocados y no han hecho cumplir las Leyes de Mi Dios. Si las Leyes fueron entregadas por Adonai son para ser practicadas en la experiencia de la vida. Aún muchos creen tener victoria por encima de los otros pero están muertos.

Vengo a desvendar a los que se dicen inmortales y están dentro de Mi Iglesia.

Vengo a desmitificar a los que se dicen héroes de Mi Institución Divina, porque en verdad, le pedí a Pedro el Apóstol que solo hiciera fundar la verdadera iglesia del corazón, no la iglesia de la posesión.

Las obras se cumplen espontáneamente. Si las obras no son espontáneas, estas son falsas, no son verdaderas. La cabeza de Mi iglesia espiritual se da a través de los simples, de los verdaderos y de los humildes servidores que no son vistos por las multitudes. En ellos está el Poder multiplicador de Dios, en ellos está la obra única para estos tiempos. Es por eso que he venido a recordarle a los letrados y a los que se dicen sabios que la verdadera iglesia mora en el espíritu de cada corazón entregado a Mis designios. No existen dos iglesias, solo existe una, que es la morada de los puros, de los inocentes.

Por eso, desde lo alto del Monte Sinaí declaro amorosamente que no están cumpliendo con lo que he pedido, dar sus riquezas a los más pobres, dar sus banquetes a los hambrientos. La Iglesia Celestial está apoyada en los olvidados de siempre, en los más simples de corazón. Si los que dicen seguirme no cumplen las Leyes, ¿cómo los demás las cumplirán?

No vengo para acusar a nadie, sino para corregir lo que está torcido desde el principio.

Sepan que Mi nombre santo es de todos, Mi nombre no es posesión de nadie ni de ninguna autonomía. Vine al mundo por los desesperados y no por los fariseos vestidos ahora de tiempo actual.

Mi verdadera morada está en los corazones cristalinos. Está en los que hacen sonreír a un niño con simplicidad. Está en los que extienden sus manos a los enfermos y a los poseídos de espíritu. Mi Presencia está en el espíritu de las personas simples y no en las paredes de los templos. Busquen la iglesia que vive en su interior para que Yo pueda cenar con cada uno de ustedes.

Es de esa forma que desde lo alto del Monte Sinaí Mi mirada ya acompaña los pasos de los que verdaderamente se encaminarán a entregar sus vidas en esta próxima misión a Medio Oriente, así como otros seguidores Míos lo hacen. Porque los que dicen que hablan de Mí en el mundo entero, no están en donde existe el dolor del mundo, el hambre y la desesperación por tan largo exilio.

Un verdadero apóstol de Cristo no trabaja para Mi Padre desde su butaca, un apóstol de Cristo da un poco más de lo que puede dar, hasta que duela. La verdadera paz se alcanza en los desafíos extremos. No basta mirar con consuelo al que sufre, solo basta entregarle un lugar de alivio y de refugio.

Quisiera que en esta Maratón sus consciencias, después de veintinueve encuentros, ya estén en otro escalón de caridad y de servicio. Háganlo no solo por los que padecen el exilio por las guerras, sino también por aquellos que gobiernan y rompen las Leyes de Dios. Enfrenten a través de esta Maratón un Armagedón con fe y esperanza, sin bajar los brazos, sin dejar de sentir en el interior el pedido de misericordia. Este ya es el tiempo de las batallas, pero también el de las últimas Gracias. Declaren a Mi Corazón su confianza en Mi y dónense por entero sin miedos. Así el mundo, al menos una pequeña parte, será digno de estar en el Señor y de retornar a Su Plan infinito. Que esta Maratón los unifique todo el tiempo. Que esta Maratón los haga crecer en madurez asumiendo sus lugares en esta batalla final.

Que Mis soldados sostengan la antorcha de la victoria de Mi Misericordia hasta el final, aunque tengan que dar la vida por Mí para defender Mi Obra redentora.

Es así que desde el corazón del desierto de Egipto, de lo alto del Monte Sinaí, envío un saludo de paz. Que esta paz se haga eco en los corazones abiertos a escucharme.

Bajo la Misericordia de Dios sean bienaventurados y mansos.

Los alienta, los ama, los guía,

Cristo Jesús Glorificado

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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